Nuevo servicio de atención psicoterapia integral para adultos, familia, adolescentes, nutrición, psicopedagogía y programa de adicciones.

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Quiénes somos

Fundación Dianova Uruguay, es una ONG que se encuentra trabajando en el área de Salud Mental en Uruguay hace 28 años, cuya especificidad está centrada en el área de las adicciones.

Campañas

Marihuana y otras drogas, ¿despenalizar, regular?

Entrevista realizada por Dianova Chile al Dr. Maximiliano Gutiérrez, Director Técnico de Fundación Dianova Uruguay y medico psiquiatra del dispositivo Chanaes.

Hábitos Saludables

Entrevista a María de los Ángeles Peña, Preparadora física quien está a cargo del taller de  Zumba en Dispositivo Chanaes.

en esta oportunidad nos da algunas pistas sobre hábitos saludables.

 

 

Agradecemos a Diego Cabral por el desarrollo de la capsula

Impacto del Covid en nuestra sexualidad

Nora Vela, educadora sexual y licenciada en psicología, escribió el artículo “Impacto del Covid en nuestra sexualidad” para nuestra revista digital de Novasalud. En este video amplía y profundiza sobre algunos conceptos.

Descarga la revista desde:

https://www.novasaludsa.cl/wp-content/uploads/2021/07/Revista_Novasalud-2021.pdf

Ciclo Conversaciones con propósito

Entrevista realizadas por Novasalud Chile a Fabrizio Glisenti en el marco de una rueda de entrevistas realizadas a distintos miembros de la red.

Ciclo Conversaciones con propósito

Entrevista realizadas por Novasalud Chile a Andrea Ríos en el marco de una rueda de entrevistas realizadas a distintos miembros de la red.

Campaña realizada por Dianova internacional en conmemoración del 8M 2021

Se hizo una pregunta a varias mujeres colaboradoras de la red.
En el video participa: Clementina Nuñez. Enfermera/Educadora en Dianova Uruguay

Publicaciones

Inauguración de Centro de Referencia en Salud Mental Comunitaria.

El Ministerio de Desarrollo Social inauguró el Centro de Referencia en Salud Mental Comunitaria, el cual contará con un equipo interdisciplinario de atención 24 horas para personas con alta vulnerabilidad social. El centro apunta a brindar una respuesta temprana y oportuna a los procesos de crisis por salud mental y uso problemático de drogas, para poder evitar la hospitalización y descomprimir las urgencias hospitalarias.

Para concretar el proyecto, el MIDES alquiló una casona en el barrio Pocitos a ser gestionada por la organización Dianova, que cuenta con casi 30 años de trabajo en Uruguay. El centro contará con un equipo interdisciplinario de atención 24 horas, integrado por psicólogo, psiquiatra, trabajador social, Lic. en enfermería, auxiliar de enfermería, educador social y acompañante terapéutico.

El martes 25 de junio, el ministro de Desarrollo Social, Alejandro Sciarra, y la directora nacional de Protección Social, Fernanda Auersperg, realizaron una recorrida por el centro junto a los representantes de Dianova y parte del equipo que trabajará en el lugar.

En la oportunidad, la directora de Protección Social afirmó que se trata del primer centro en Latinoamérica con estas características dirigido fundamentalmente a personas en situación de calle o que recién recuperan la libertad. “Buscamos tener una atención inmediata porque sabemos que las consultas en los hospitales requieren de un tiempo de espera”, señaló Auersperg.

La directora explicó que el centro tendrá capacidad para atender aproximadamente 1.000 consultas por mes, tanto a nivel espontáneo -cuando las personas se presenten directamente allí- como de manera coordinada, agendando a través de la red de atención que existe en todo el país.

La casa cuenta además con 10 camas para personas que precisen atención en el momento. “Mientras se le buscan alternativas en la red de atención, acá también van a poder tener un lugar donde pernoctar y esperar en búsqueda del mejor lugar para atender su situación”, informó Auersperg.

Finalmente, las autoridades enfatizaron que con todo lo que está previsto para este año, el 2024 finalizará con 760 plazas con componente habitacional, 310 ambulatorias y 1.000 consultas mensuales en este centro.

En el lugar se ofrecerá:

  • Recepción de consultas por agenda y espontáneas.
  • Espacios de orientación y primera escucha, individual y/o grupal.
  • Abordajes psicoterapéuticos individuales y/o grupales.
  • Atención en psiquiatría.
  • Atención en crisis (no estados de descompensación agudas)
  • Respuesta residencial de breve estancia.
  • Orientación para la adherencia y manejo específico del tratamiento psicofarmacológico.
  • Espacios grupales de prevención y promoción de salud.
  • Visitas domiciliarias programadas.
  • Espacios de psico-educación para familiares.

 

Jóvenes, salud mental y adicciones.

Los efectos de la pandemia en la salud mental de los jóvenes, el abordaje terapéutico, la situación de colectivos más vulnerables y el rol de los consumos de sustancias son algunos de los temas que se debatieron en la mesa redonda organizada el pasado 23 de noviembre.
El Día Mundial de la Infancia, que se conmemora cada 20 de noviembre, nos ofrece un punto de partida para llevar a cabo medidas inspiradoras para defender, promover y celebrar los derechos de niños, niñas y jóvenes a través de diálogos y acciones que construirán un mundo mejor. Desde Dianova quisimos aprovechar esta ocasión para visibilizar la situación de la juventud respecto a los cambios sociales, el impacto en la salud mental y la relación con las adicciones con y sin sustancia.

Desde Dianova consideramos que es imposible celebrar este día sin hacer una mención especial a la situación de la infancia en todas las zonas de guerra, en particular en la Franja de Gaza.

Según la ONG Save the Children, unos 6.000 niños y niñas han fallecido en esta guerra hasta la fecha, más que el número total de niños muertos en los otros conflictos en el mundo desde 2019. La infancia nunca debe ser un objetivo de guerra para ninguna de las partes.

Mesa redonda virtual

La mesa de personas expertas abordó los retos a los que se enfrentan los jóvenes con problemas de salud mental en relación con las adicciones, e identificó acciones que deben de ser abordadas.

Para ello, contamos con personas expertas que hablaron desde diferentes perspectivas y partes del mundo: Celia Prat, Coordinadora de programas de la Fad Juventud (España); Patricia Puigdevall – Coordinadora de Novasalud y del área de formación de Dianova Uruguay; Simon Tavera, Presidente, Federación Mexicana de Comunidades Terapéuticas y Xochitl Mejia, Fundadora y Directora Terapéutica del Centro de Desarrollo Humano Tonalli (México). La moderación estuvo a cargo de la Dra. Gisela Hansen de Dianova.

No desestimar el sufrimiento psíquico de los jóvenes

Patricia Puigdevall resaltó la necesidad de trabajar en una escucha real y de tener en consideración la situación en el momento de la persona joven, de validar sus sentimientos y tratar de ver más allá para enmarcarlos y tratarlos debidamente. La juventud es una etapa bastante incomprendida y hay que entenderla como una etapa en sí misma, no como un mero proceso a la edad adulta. Un joven es un joven, y no un mero proyecto de adulto, como muchas veces se les trata desde el punto de vista terapéutico. Por ello, es importante como terapeuta hacer una escucha real de sus auténticas necesidades y no infravalorarlas.

Salud mental de los jóvenes en conflicto con la ley

Simón Tavera se centró en el colectivo de jóvenes en conflicto con la ley ya que es uno de los grupos más vulnerables y complejos de diagnosticar. Este grupo se enfrenta a mayores niveles de agresión y violencia, sufre un mayor déficit cognitivo y se enfrenta a niveles de abandono familiar y exclusión social más elevados.

La persona adolescente que ha cometido un delito no pierde su derecho a la salud y en caso de presentar un problema de consumo de sustancias, debe recibir un tratamiento profesional, con base a evidencia y buenas prácticas, para mitigar las causas, promover la reinserción social y disminuir la posibilidad de la reincidencia.

Para trabajar en temas de salud mental y adicciones, es necesario contar con requerimientos técnicos y normativos sólidos. La privación de libertad debe ir acompañada de un proceso formativo, que fomente los vínculos de la personalidad y el pleno uso de sus capacidades, apostando por una justicia restaurativa.

Evolución de los jóvenes y salud mental

Lamentablemente hoy en día, los jóvenes con problemas de salud mental se enfrentan a mayores niveles de exclusión social, de discriminación y de dificultades educativas. Todos estos son componentes de riesgo en relación con las adicciones.

Celia Prat presentó datos de España que hacen patente la compleja situación a la que se enfrentan los jóvenes. Destaca que haya un elevado porcentaje con depresión, trastorno por ansiedad y el uso de psicofármacos sin prescripción médica. A nivel general, afecta más a las chicas que a los chicos y se observan una peor evolución en datos en la población más joven.

Preocupa y mucho que sólo la mitad de los jóvenes con problemas de salud mental hayan buscado ayuda profesional y que uno de los principales motivos por el que no lo hayan hecho, sea el económico. No se lo pueden permitir. Más preocupante aún es el hecho de que 35 % de los jóvenes con problemas de salud mental no lo hayan comentado con nadie, invisibilizando el problema más si cabe.

Analizar la función de los consumos de sustancias

Xochitl Mejía se centró en la importancia de analizar qué funciones cumplen los consumos de drogas en la situación de los jóvenes. Aquí de nuevo, se trata de hacer una escucha real de lo que esos consumos significan. Los consumos de sustancias entre jóvenes pueden hacerles sentir que se alejan del control de los adultos, darles una mayor sensación de protagonismo, de pertenencia al grupo, tener una mayor sensación de libertad y de invulnerabilidad.

Únicamente castigando y penalizando los consumos no se abordarán los problemas y siendo permisivos con ellos tampoco. Se trata de ver más allá y buscar enfoques efectivos.

El efecto de la pandemia en la salud mental

Indudablemente, la pandemia afectó a la salud mental de los jóvenes. En España, tal y como presentado por Celia Prat, un 30 % de los jóvenes considera que su salud mental ha empeorado en los últimos años, lo que supone un aumento considerable. O como comentó Patricia Puigdevall, los datos del último año en donde se observa un incremento de la intención a quitarse la vida de un 7 % en Uruguay entre jóvenes de 12 a 15 años y un incremento en el abandono de actividades habituales a causa de la tristeza de entre un 8 a un 23 %.

Aún hacen falta más estudios para determinar cómo ha afectado exactamente la pandemia. Sin embargo, un tema que destacaron los participantes de la mesa redonda es que el COVID también ha potenciado casos que ya existían o preexistían. El hecho de que se hayan visibilizado y se les preste más atención en la actualidad también puede verse como una oportunidad para escucharlos y tratarlos.

La prevención como piedra angular de las acciones

Como ante muchas problemáticas, según las voces expertas de la mesa, llegamos tarde para tratar los problemas de salud mental de los jóvenes. Pero hay que tener bien claro que si bien el tratamiento es crucial y necesario, queda un gran trabajo por hacer en el ámbito de la prevención de la salud mental y las adicciones. La prevención debería ser la fuerza motora. Lamentablemente, muchas veces lo urgente (el tratamiento), no permite que se trabaje en lo importante. Como comentaba Xochitl Mejía, la prevención efectiva no “vende” bien.

Además, para que sea efectiva ante esta problemática debería tratarse de intervención comunitaria que se conectase e integrase a diferentes niveles territoriales. En la actualidad, tal y como destaco Simón Tavera, existen muchos servicios públicos y programas sociales, pero éstos no se coordinan en diferentes niveles territoriales. Hay poca conexión entre los individuos y la sociedad. Un mayor trabajo en red y conectividad de los servicios permitiría una mayor integridad en el trabajo con jóvenes con problemas de salud mental. Esta es una apuesta a largo plazo.

Otras posibles acciones palanca para mejorar la situación

Además de las ya mencionadas, en la mesa redonda, se abordaron otras posibles acciones y medidas para reforzar el trabajo de salud mental, jóvenes y adicciones. Destacamos las siguientes:

-Se deben derrumbar tabúes y desestigmatizar la necesidad de trabajar en el plano de la salud mental.
-Si bien esta problemática está calando a nivel político, se requiere una mayor inversión para los planes de prevención y tratamiento.
-Garantizar recursos de apoyo que sean accesibles y asequibles. Hay que eliminar la burocracia que aleja a potenciales usuarios de los servicios.
-Formación de los profesionales que traten con jóvenes y en especial a los docentes en detección precoz, variables de género, etc.
-Capacitar a las familias en el abordaje de esta problemática y proporcionarles mayores recursos.
-Fomentar la educación emocional, afectiva y sexual.
-Reforzar la evidencia y datos en este ámbito. Contar con observatorios de salud mental.

Como se puede constatar, las adicciones con y sin sustancia no relucieron como un tema central de la mesa redonda, sino más bien como una causa o consecuencia. Ante el colectivo de jóvenes con problemas de salud mental es prioritario generar competencias y bienestar y no trabajar solo desde el problema de las sustancias, sino más bien en los recursos que estamos generando para contrarrestarlos.

Desde Dianova queremos agradecer a las personas que participaron en la mesa redonda por compartir con nosotros su tiempo y conocimiento. Esperamos que la conversación haya sido de su interés y que haya despertado tantas inquietudes como a nosotras!

 

Unión Europea premia a Fundación Dianova.

Unión Europea en Uruguay
@UEenUruguay
@DianovaUruguay
Se lleva el Premio por promover y desarrollar acciones que contribuyan a la autonomía personal y al desarrollo social en el ámbito de la salud mental, bienestar y consumos problemáticos de drogas.
¡Felicitaciones!

Las personas que utilizan drogas y la salud mental

El CSFD está formado por 45 organizaciones de la sociedad civil de toda Europa que representan diferentes ámbitos de la política de drogas y diversas posturas dentro de los mismos. Su objetivo es proporcionar una amplia plataforma para un diálogo estructurado entre la Comisión y la sociedad civil europea que apoye la formulación y aplicación de la política en materia de drogas mediante un asesoramiento práctico. El CSFD acoge con satisfacción la inclusión de los problemas a los que se enfrentan las personas que consumen drogas, incluidos los problemas de salud mental, en la agenda política, ya que se trata de un tema que requiere una atención urgente y que hasta ahora se ha pasado por alto.

Contexto

Las complejidades de la relación entre los trastornos mentales y los daños relacionados con las drogas son evidentes. Los factores determinantes de los trastornos mentales incluyen la desigualdad, la marginación, la discriminación, la estigmatización, la violencia, la falta de vivienda y las experiencias infantiles adversas, y existen en niveles sociales, económicos y comerciales muy amplios. Las personas que utilizan drogas suelen ser ya vulnerables a estos factores debido a su consumo de drogas.

Además, tanto los daños relacionados con las drogas como las enfermedades mentales afectan de forma desproporcionada a las comunidades estigmatizadas y marginadas. Las mujeres se presentan a los servicios con problemas de salud mental más graves que los hombres, que se han desarrollado a lo largo de períodos más cortos de drogodependencia. Los jóvenes pueden recurrir a las sustancias como automedicación, en un intento de aliviar la ansiedad, la depresión y otros problemas relacionados con la angustia juvenil, que pueden desembocar en graves problemas de salud mental si no se abordan con prontitud. Sin embargo, estas dos subpoblaciones tienen un acceso desigual a servicios específicos adaptados a sus necesidades. Además, las minorías étnicas y los grupos indígenas, que ya sufren múltiples vulnerabilidades interrelacionadas y se ven afectados de forma desproporcionada por los esfuerzos de control de drogas, también suelen quedar excluidos de los sistemas actuales de prestación de servicios.

Terminología/conceptualización

El término «patología dual» se utiliza a menudo en el contexto de las personas con un trastorno mental que consumen drogas e implica una enfermedad con una causa biológica conocida. Las condiciones de salud mental pueden estar determinadas por la interacción entre un individuo y su entorno social y no necesariamente por su bioquímica cerebral. El uso del término «patología» promueve un enfoque predominantemente farmacológico y puede conducir a una mayor (sobre)medicalización. Por su parte, el término «comorbilidad» describe la coexistencia de dos enfermedades (en este contexto, una enfermedad mental y el consumo de sustancias). Los miembros del CSFD están de acuerdo en que el término «comorbilidad» debería utilizarse en lugar de «patología dual», ya que pone de relieve la complejidad de la relación entre ambas afecciones y promueve un enfoque más integrado, holístico y centrado en la persona. También subraya que la dependencia y el consumo de drogas de alto riesgo no siempre están asociados a problemas de salud mental.

Relaciones complejas

Debido a la complicada relación entre los trastornos mentales y el consumo de drogas, a menudo es difícil detectar si los problemas mentales se desencadenaron por el consumo continuado de sustancias (alcohol incluido) o bien, como se señala cada vez con mayor frecuencia, si el consumo de drogas o incluso la dependencia tienen su origen en un malestar emocional y una vulnerabilidad psicológica preexistentes. Las personas con comorbilidades requieren acceso a intervenciones de alta calidad debido a la complejidad y la interseccionalidad de los problemas que experimentan y los riesgos a los que se enfrentan. Al mismo tiempo, a menudo las personas con comorbilidades reciben un diagnóstico erróneo y una atención médica inadecuada o insuficiente. Un diagnóstico adecuado es crucial para desarrollar un plan de tratamiento individual, ajustado a las necesidades de cada persona. El tratamiento de las comorbilidades debe ser integral, adaptado a las características del individuo (perfil, necesidades y expectativas, interacción con su comunidad, entorno, etc.) y fundamentado en una perspectiva interseccional, sensible al género y basada en los derechos humanos.

Un enfoque centrado en la persona es particularmente importante dadas las necesidades específicas de los individuos que experimentan esta comorbilidad y que también forman parte de los grupos vulnerables mencionados anteriormente. La OMS informa de un aumento de las tasas de adolescentes que presentan mala salud mental o trastornos mentales. En todo el mundo, uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años padece un trastorno de salud mental, mientras que el suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. Este deterioro de la salud mental puede conducir a un mayor riesgo de desarrollar una comorbilidad más adelante en la vida, por lo que es esencial garantizar una atención adecuada a los jóvenes que puedan estar en riesgo de desarrollar una comorbilidad.

Obstáculos a la atención

El sistema actual de atención a la salud mental da prioridad a las grandes instituciones de salud mental especializadas y promueve la atención hospitalaria como método principal de intervención. En los métodos de tratamiento suele predominar el enfoque farmacológico. Muchos países de la UE muestran una financiación insuficiente de los servicios de salud mental y una distribución ineficaz y sesgada de los recursos disponibles dentro del sistema.

A menudo se pasan por alto las opciones basadas en la comunidad para la prestación de servicios. La falta de recursos y la presión sobre el sistema conducen a una aplicación insuficiente de enfoques integrados y centrados en la persona. Esto es especialmente evidente en el contexto del tratamiento con agonistas opiáceos (TAO). Aunque se ha demostrado que los programas de TAO son eficaces en todo el mundo, algunos criterios de elegibilidad pueden ser extremadamente difíciles de cumplir, lo que crea barreras para la permanencia en el programa para las personas que consumen opiáceos y sufren problemas de salud mental. Además, los clientes de los programas de TAO tienen dificultades considerables para acceder al tratamiento en un pabellón psiquiátrico, por ejemplo, si su estado requiere estabilización en un área de salud mental distinta de la drogodependencia, es decir, depresión, psicosis, etc. La falta de recursos puede hacer que incluso los centros equipados para tratar comorbilidades tengan dificultades para administrar el TAO.

Recomendaciones

  • Garantizar la disponibilidad de servicios de salud mental para las personas que consumen drogas no sólo en el contexto del tratamiento de la drogodependencia. En particular, mantenerse alerta ante el riesgo de sobremedicalización de las personas con comorbilidades.
  • Mejorar la accesibilidad de la atención mediante el desarrollo de opciones de servicios ambulatorios basados en la comunidad, que ofrezcan servicios de atención a la salud mental y al consumo de sustancias a nivel de atención primaria.
  • Dada la naturaleza biopsicosocial de las comorbilidades de la salud mental y el consumo de sustancias, los enfoques para abordarlas deben ser polifacéticos e incluir no sólo medidas médicas y psiquiátricas, sino también intervenciones sociales, familiares y comunitarias. De ahí que la medicación deba ir acompañada de otras estrategias terapéuticas basadas en el componente «psicosocial».
  • Debe garantizarse la continuidad de la atención ampliando los servicios de reinserción mediante la creación de oportunidades de reinserción social y profesional, a través de centros de día y servicios de seguimiento psicosocial, con el fin de proporcionar a las personas las herramientas que necesitan cuando acaban el programa de tratamiento.
  • Las autoridades públicas deben garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los servicios de reinserción, en particular en el sector residencial, en contra de los actuales incidentes crecientes de infrafinanciación.
  • Es vital invertir en servicios, investigación e innovación en el ámbito de la salud mental y el consumo de drogas, así como en la reducción de daños, la prevención, el tratamiento y la recuperación dentro de un enfoque biopsicosocial. Es esencial apoyar el desarrollo de programas específicos dentro de los servicios de drogodependencia e incluir una perspectiva interseccional y de género.
  • Debe garantizarse un seguimiento y evaluación continuos de la eficacia de las intervenciones.
  • Deben utilizarse técnicas basadas en la evidencia, evitando la sobremedicalización y promoviendo el entrenamiento y la educación en habilidades individuales y mecanismos de afrontamiento que aumenten el nivel de autonomía de las personas.
  • Las autoridades públicas también deben garantizar que el deterioro de la salud mental entre los jóvenes se aborde de forma prioritaria para disminuir el riesgo de desarrollo de comorbilidades en etapas posteriores de la vida.
  • Revisión de los planes de estudios de los especialistas en servicios de salud mental y consumo de sustancias para garantizar la inclusión de perspectivas centradas en la persona y de género.
  • Deben fomentarse los enfoques biopsicosociales centrados en la persona (incluida la minimización de la sobremedicalización) mediante la formación y el establecimiento de equipos multidisciplinares capaces de abordar diversos problemas.
  • Deben desarrollarse campañas de sensibilización para reducir la estigmatización y mejorar los conocimientos sanitarios.

Nuevo CAIF atenderá a más de 100 niños.

Con la presencia del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) entregó las llaves de un nuevo centro de atención a la infancia y la familia (CAIF), ubicado en el barrio Puntas de Manga de Montevideo.

El jerarca destacó que la primera infancia es una prioridad para el Gobierno y recordó que se le destinó un refuerzo presupuestal de 50.000.000 de dólares anuales.
La actividad, que se desarrolló este viernes 6 de octubre, contó con la presencia del ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, y el presidente del INAU, Pablo Abdala.

Delgado señaló que la primera infancia es una prioridad para el Gobierno. El refuerzo presupuestal de 50.000.000 de dólares anuales que se destinó a esta política muestra el compromiso con el bienestar y el desarrollo de los más chicos, dijo. En este marco, resaltó el trabajo del INAU, que atiende a unos 100.000 niños y adolescentes en todo el país, a través de sus distintos centros. “Es una de las políticas sociales más lindas”, dijo.

El nuevo CAIF de Puntas de Manga tiene capacidad para atender a 108 niños que tienen entre cero y tres años, explicó Abdala. El centro será administrado por la fundación Dianova, que ya está en contacto con familias de la zona para fomentar la inscripción. En los próximos días será equipado y, en noviembre, comenzará a funcionar. La obra fue realizada a través de una participación público privada, señaló.

El jerarca resaltó la importancia de ampliar la cobertura en este tipo de centros porque brindan atención integral en los primeros años de vida. “En esa etapa se define tanto en la vida de un ser humano. Está en juego lo que tiene que ver con aspectos emocionales, físicos, cognitivos y neurológicos”, dijo. Lo que se haga o deje de hacer en estos momentos, condiciona las etapas siguientes, agregó.

Asimismo, informó que, pese a la amplia cobertura que tienen los CAIF en todo el país, el principal desafío es lograr incorporar a aquellos niños que aún no asisten. Particularmente, se trata de aquellos que viven en hogares que pertenecen a los quintiles de ingreso 1 y 2, es decir, los de menores recursos. Abdala expresó que no se trata de un problema de falta de cupos, sino que es una “cuestión cultural”.

Desde el INAU se ha definido una línea de acción para impulsar la inscripción de estos niños. Por un lado, se construyó un índice de vulnerabilidad, que se utiliza para priorizar a los más desfavorecidos. Por otro, se incorporaron 56 “duplas técnicas”, integradas por asistentes sociales y psicólogos, que se encargan de mantener contacto con las familias para difundir la relevancia de la asistencia a estos centros, informó.

Día de sensibilización sobre las sobredosis

Lanzado inicialmente en Australia en 2001, el Día Internacional de Concienciación sobre las Sobredosis es hoy la mayor campaña de este tipo. El objetivo de la campaña es combatir el fenómeno de las sobredosis, recordar a los que se han ido, sin estigmatizarlos en modo alguno, y reconocer el dolor de los que se quedan, ya sean familiares o amigos.

La campaña, promovida en el sitio web https://www.overdoseday.com, también pretende sensibilizar al público en general sobre el fenómeno de las sobredosis, una de las crisis de salud pública más flagrantes, y estimular la acción y el debate sobre herramientas de prevención de sobredosis y políticas de drogas validadas científicamente.

Desde 2012, el Día Internacional de Concienciación sobre las Sobredosis (Overdose Awareness Day, or IOAD) está organizado por la organización australiana de salud pública sin ánimo de lucro Penington Institute. El Instituto se dedica a promover estrategias eficaces, formar a trabajadores de primera línea y organizar actividades de sensibilización en estos ámbitos.
Texto adaptado del sitio web https://www.overdoseday.com (haga clic para obtener más información y consultar el mapa de los eventos organizados en todo el mundo)

Una crisis mundial

Las sobredosis de drogas representan una crisis internacional. En los últimos veinte años, el número de muertes por sobredosis ha aumentado considerablemente en todo el mundo. Cada año se registra un número récord de muertes, debidas principalmente al consumo de opioides, a menudo en combinación con otras drogas como las benzodiacepinas, los estimulantes y el alcohol.

En 2020, se calcula que 284 millones de personas – o una de cada 18 personas de entre 15 y 64 años – consumieron una o más drogas en los últimos 12 meses, lo que supone un aumento del 26 % en comparación con 2010. Los opioides son responsables de dos tercios (69 %) de las muertes por sobredosis. Se calcula que el número de personas que consumen opioides en todo el mundo ha aumentado de 26 a 36 millones en 2010 a 61,3 millones en 2020. Las epidemias de sobredosis de opiáceos están causando estragos actualmente en distintas partes del mundo. Una de ellas está vinculada esencialmente a la amplia disponibilidad de fentanilo, un opioide sintético especialmente potente, en Estados Unidos y Canadá.

Además, desde principios de los años 2000, una nueva droga se ha extendido a los principales escenarios de la droga en Estados Unidos: la xilacina o «tranq». Apodada «droga zombi» o «droga carnívora» por sus efectos y consecuencias para los consumidores, este sedante veterinario se mezcla con fentanilo, lo que aumenta tanto sus efectos como sus riesgos, hasta el punto de que la administración estadounidense declaró el pasado mes de abril que el fentanilo cortado con xilacina representaba ahora una amenaza para el país.

La otra epidemia de sobredosis se produce principalmente en el norte de África, África Occidental, Oriente Próximo y Oriente Medio y el sudoeste asiático, y está asociada al uso no médico de otro opioide sintético. Esta epidemia no aparece en los titulares y recibe relativamente poca atención de los medios de comunicación. El culpable no es la heroína cortada con fentanilo, ni siquiera la hidrocodona o la oxicodona, sino un analgésico mucho menos potente: el tramadol. Este opioide de venta con receta no sólo es barato, sino también fácil de conseguir, lo que lo convierte en la droga preferida de los jóvenes.

Prevenir las sobredosis es posible

Todas las sobredosis se pueden prevenir. Existen estrategias prácticas para revertir y prevenir las sobredosis y reducir los daños asociados al consumo problemático de drogas. Uno de los objetivos del Día Internacional de Concienciación sobre las Sobredosis es dar a conocer las estrategias y herramientas basadas en pruebas que pueden ayudar a prevenir las sobredosis, es decir, a evitar los daños y las muertes por sobredosis.
Para dar una respuesta eficaz a la actual epidemia mundial, es necesario que confluyan varios factores. Entre ellos se encuentran la activación de las comunidades para concienciar y abogar por el cambio, la generación de ideas y conocimientos escuchando a quienes han vivido experiencias de sobredosis y a las personas que consumen drogas, el uso de soluciones culturalmente apropiadas, y mucho más.

La sobredosis es un problema complejo que implica estigmatización, discriminación y diversos malentendidos sobre las drogas y las personas que las consumen. Muchas personas de nuestras comunidades han sido mal informadas o nunca han sido informadas sobre los riesgos asociados al consumo de drogas, incluidos el alcohol y los fármacos. Por lo tanto, nuestra respuesta colectiva a la prevención de las sobredosis requiere una respuesta integral por parte de los gobiernos, las organizaciones dentro y fuera de los sectores sanitarios, y una comunidad más empática e informada.

Fuentes:
Penington Institute (2022). Global Overdose Snapshot
UNODC (2022). World Drug Report 2022

 

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